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Gremio de las Sombras

Maestro del Gremio: Altair Altair
 
Portavoz del Gremio: Ninguno actualmente
 
Ciudad del Gremio: Farsalia
 
Dios del Gremio: Tango

Historia

Fundado hace no muchos años, el Gremio de las Sombras es el más joven de entre los Gremios. Nació del odio, la venganza, la codicia y la traición. El Maestro del Gremio, Altair (único Maestro de Gremio que es mortal), fue antaño uno de los mejores exploradores del Gremio de la Naturaleza, que fue traicionado por Emer, la Diosa del Amor, y que como venganza por su traición, asesinó a la hija de un importante Rey. Altair huyó hasta encontrar una isla desierta en la que apenas sí había vida, y pronto empezó a establecer contacto con gentes de todo tipo: piratas, ladrones, asesinos a sueldo, mercenarios…no tardaría en establecer un clan organizado que tendría su sede en esa isla, a la que pronto llamarían Farsalia. GorGo, por entonces el Valar del Asesinato, había estado siguiendo los pasos de Altair, y decidió acogerlo como discípulo y conseguir que aceptara su doctrina. GorGo le ayudó a levantar una gran y caótica ciudad en la isla que serviría de cobijo y escondite a miles de personas buscadas por las leyes de otras regiones. En pocos años, los integrantes de este clan eran lo suficientemente numerosos y fieles como para establecer definitivamente la constitución de un nuevo Gremio, el Gremio de las Sombras.

Bajo la vigilancia del Valar Tango, los integrantes de este Gremio tienen plena capacidad de actuación según sus propias leyes. Algunos de ellos iniciaron labores diplomáticas con otros Gremios, estableciendo una ruta comercial habitual por barco desde Farsalia directamente hasta Priamo, a las que se uniría un tercer destino: Tricca, fortaleza de piratas que simpatizan con el Gremio. Por suerte para los Acechadores, los artesanos y comerciantes del Gremio de la Creación no suelen hacer muchas preguntas acerca de la procedencia de las mercancías, y sus tratos eran más que generosos, probablemente por temor a represalias por parte de un Gremio que poco a poco imponía respeto (o quizá miedo) a la población.

Ante el rápido desarrollo del Gremio de las Sombras, la Hermandad de Guerreros (el Gremio más poderoso por aquel entonces, ya que pensaban no tener rivales) decidió atajar de una vez los problemas que podrían suponer los Acechadores, y se sucedían los planes para acabar con el emergente reino independiente de Farsalia. Dichos planes no tardaron en ponerse en conocimiento de Altair, quien, consciente de la inferioridad numérica y armamentística de su Gremio, pensó que podía buscar aliados. Acudió al Gremio de la Magia, consciente de que no podría contar con el de la Naturaleza. Los Magos siempre habían tenido fama de solitarios y de no inmiscuirse en las disputas de los demás, pero esta vez la situación era diferente. El Gremio de la Magia sufría continuamente los abusos de los guerreros, que les pedían constantemente que les encantaran armas, armaduras y les ayudaran a derrotar a sus enemigos, sin luego dar nada a cambio. El Consejo de Magos pensó que era hora de darles un escarmiento y accedió a aliarse con Altair, pero sólo mientras durase la posible invasión de Farsalia.

Por otro lado, Indira, Maestra del Gremio de la Naturaleza, también había dado cuenta de los planes de la Hermandad de Guerreros, y a pesar de su profundo odio hacia Farsalia y todo lo que le representa, intentó mediar para disuadir a Urath, el líder de los Guerreros, de que llevara a cabo sus planes. Las predicciones de los druidas no auguraban nada bueno, e Indira se sentía en la obligación de hacer todo lo posible por evitar esa futura masacre. Pero Urath hizo oídos sordos a todo cuanto se le decía, su avaricia y su ansia por destacar le cegaban por completo. Concretamente, su respuesta hacia Indira fue la de pedirle que no interfiriera o cargarían también contra ellos. Indira no podía hacer más que esperar acontecimientos, y eso hizo su Gremio.

Altair se unió al sector más oscuro del Gremio de la Magia, los Nigromantes, y decidieron que sería una buena idea crear un ejército de no-muertos, invocándolos desde lo que llamaban el Mundo de la Horda. Todo parecía perfecto, ya lo habían hecho otras veces y nunca hubo ningún imprevisto, claro que esta vez se planteaba reunir un ejército de grandes dimensiones manejado por los Nigromantes, para así disuadir o, si era necesario, eliminar, a los arrogantes guerreros. Comenzaron las ceremonias, durante días el mundo entero se tiñó de oscuridad, una oscuridad que hacía temblar al más valiente. Los guerreros tomaron esa oscuridad como un mal augurio, así que decidieron abortar temporalmente los planes de invasión de Farsalia. Pero algo no iba bien…

La ceremonia encargada de abrir el portal para invocar a los Demonios era la más compleja de todas, y requería de grandes fuerzas místicas y mucha concentración. En la ceremonia estaban presentes los principales altos cargos del mando de Altair, muchos de ellos ignorantes y temerarios. Los demonios comenzaron a brotar del portal, y el nerviosismo invadía a muchos de los presentes. Uno de ellos, el Jefe de los Piratas, no pudo contener su miedo y echó a correr, empujando en su camino a uno de los Nigromantes que mantenían el ritual, y desequilibrando así las fuerzas que controlaban el portal. Dicho portal había quedado abierto, y no dejaban de aparecer criaturas de la Horda. Todos huyeron de la sala en la que se encontraban, y el portal quedó activo, incluso a día de hoy sigue activo y materializándose en cualquier punto de Adara. El Jefe de los Piratas sería condenado a muerte dos días después, y ajusticiado personalmente por Altair. Claro que era tarde para actuar…

Meses después del fatal accidente, la Horda estaba completamente asentada en Adara. Devastaron ciudades, campos, bosques y cuevas, ocuparon gran parte del territorio. El Gremio de Asesinos fue perseguido por su participación en lo acontecido, pero todo Adara estaba más ocupado en sobrevivir que en buscar culpables. A día de hoy la Horda campa a sus anchas por todo el mundo, dando caza a todo lo que sea ajeno a ellos.

Los Gremios de la Magia, la Gremio de las Sombras se acusan mutuamente de lo sucedido, pero lo cierto es que la amenaza que han desatado es tal que todos son conscientes de que solo unidos podrán vencerle. Aunque esta unión no deja de ser una utopía…

Actualmente, el Gremio sigue manteniendo sus rutas comerciales con Priamo y Tricca, y sigue dando cobijo a fugitivos y delincuentes comunes que huyen de la justicia.


GorGo, el Asesino

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